En lo que hoy suele llamarse la “Sociedad del conocimiento”, término que hace algunos años no era común al menos para muchos de nosotros; el uso de las Tecnologías de la información y la comunicación obligatoriamente replantean la forma en la cual se distribuye la información, entendiendo esta distribución como una de las formas de enseñar que existen, al permitir que se tenga acceso a esa información y contenidos.
Esta nueva tendencia permite el acceso al conocimiento sin barreras impuestas por el tiempo y por el espacio, lo cual plantea constantes retos en la forma de enseñar de tal manera que los recursos se aprovechen en forma apropiada.
Surge ante este panorama diversas inquietudes relacionadas con la aplicación de modelos pedagógicos que respondan a las demandas de los jóvenes de hoy, reflexión ante la cual es válido preguntar ¿Cuál es realmente la forma apropiada de llegar a estos jóvenes del presente reconociendo la amplitud de formas a través de las cuales pueden acceder a la información? Pareciera existir una competencia entre la avalancha de adelantos tecnológicos y los contenidos muchas veces estáticos de las asignaturas que se pretenden enseñar. Los mismos docentes de cada una de las disciplinas insisten en la prohibición de diversos medios electrónicos durante el desarrollo de las clases, tal vez no se ha encontrado la forma de aprovecharlo en beneficio de la misma enseñanza.
Otra situación que suele presentarse es la de los docentes que reconociendo los aportes que se pueden hacer a través del uso de las tecnologías de la información y la comunicación se vuelven exclusivos en sus técnicas de enseñanza y planteamiento de tareas extraescolares acudiendo a las consultas de temáticas a través de la Internet obviando procesos de análisis, reflexión y escritura entre otros.
En otro punto se encuentran algunos, aclaro no siempre los de mayor edad, quienes son renuentes a la aplicación de nuevas técnicas de enseñanza, más aun si estas requieren de destrezas por parte de ellos en el manejo de herramientas tecnológicas e informáticas. Para muchos hay temor ante el sentimiento de incompetencia que se tiene al enfrentarse a algo nuevo y en especial al reconocer que sus estudiantes son muy hábiles en el manejo de estos recursos.
Se evidencia de esta manera una crisis en el uso de la información y los medios electrónicos, crisis que no es exclusiva de los jóvenes sino que incluso involucra a los formadores de estos.
¿Cuál podría ser la manera para que se logren mediar los ingredientes presentes de la problemática de tal manera que se aprovechen los recursos en beneficio de una buena educación para los niños? Sin duda la formación de los docentes es tarea fundamental en este reto. Esta creciente sociedad de la información nos obliga a renovar las prácticas, replantear las temáticas e incluso el uso del tiempo y del espacio en beneficio de la educación.
La existencia de los recursos al alcance de todos no puede dar por hecho que todos poseemos la habilidad en su manejo, entendiendo por manejo no solo la parte mecánica sino otros ingredientes como la ética y la responsabilidad.
En cuanto al papel del docente, desde hace mucho tiempo se dice que no debe ser un transmisor sino un motivador, facilitador y ahora más aun se evidencia la necesidad de que esto sea así.
Resulta abrumador en ciertas ocasiones y en especial cuando requerimos documentarnos sobre algún tema el encontrarnos con gran cantidad de información la cual tiene diversos orígenes, orientaciones, tendencias, objetivos y niveles de calidad.
En el desempeño docente es indispensable reconocer la responsabilidad que se tiene con el amplio acceso a la información. Está en gran medida en nuestras manos propiciar hábitos constructivos en cuanto al uso de la información obtenida a través de las Tics y difundida por estos medios. Se ve en la cotidianidad el uso compulsivo que algunos jóvenes hacen de las tecnologías de la información y la comunicación tal vez porque su llegada se hizo de manera desbordada, sumado al innegable atractivo que significa. Lo importante es una vez más, como ha sucedido con otros medios de comunicación la necesidad de no oponernos sino de hacerlos nuestros aliados en la tarea del aprendizaje que nos corresponde como trabajadores de la educación.
Se presenta a la escuela una vez más otro reto: integrar esos medios tan atractivos a la enseñanza y no permitir que esta sea desplazada por el afán de consumir tecnología.
A continuación mencionaré algunos de los inconvenientes que conlleva el uso de las Tics por parte de los estudiantes, es decir algunos de los errores en que pueden caer y en los cuales seguro nosotros hemos incurrido alguna vez, esto con el fin de que sea un elemento de análisis que aporte a la reflexión del papel de la educación en medio de esta sociedad del a información:
- Es posible abrumarse por la gran cantidad de información e incluso desviarse del objetivo de estudio.
- Su exceso de uso puede derivar en ansiedad, dependencia y aislamiento social.
- Mucha de la información que se puede obtener es equivocada.
- Los estudiantes u otros usuarios se pueden rehusar a profundizar en la conceptualización de contenidos.
¿Qué podemos hacer desde nuestra práctica para remediar este panorama que se viene presentando?
Es un hecho que la sociedad de la información nos obliga a modificar prácticas, tendencias, organización y contenidos entre otras cosas. Para que esto sea así es necesario tomarnos el tiempo y con la disposición que lo amerita pensar ¿Cuáles serían esas nuevas formas de hacer las cosas, qué requerimos para que esto sea posible y de que manera integrar todas estas herramientas en beneficio de la educación? La rapidez con que vienen sucediendo los cambios hace urgente que las decisiones se tomen de manera prioritaria para que las transformaciones que se esperan empiecen a suceder.
No olvidemos el papel de los padres en esta situación, ellos no pueden esperar que la escuela de solución a esto. El papel de la familia como asesora y acompañante de los niños cobra una vez más vital importancia en esta llamada sociedad de la información.
CLARA FERNANDA REYES B.
GRUPO BOGOTÁ, 3 ENGATIVÀ.
Esta nueva tendencia permite el acceso al conocimiento sin barreras impuestas por el tiempo y por el espacio, lo cual plantea constantes retos en la forma de enseñar de tal manera que los recursos se aprovechen en forma apropiada.
Surge ante este panorama diversas inquietudes relacionadas con la aplicación de modelos pedagógicos que respondan a las demandas de los jóvenes de hoy, reflexión ante la cual es válido preguntar ¿Cuál es realmente la forma apropiada de llegar a estos jóvenes del presente reconociendo la amplitud de formas a través de las cuales pueden acceder a la información? Pareciera existir una competencia entre la avalancha de adelantos tecnológicos y los contenidos muchas veces estáticos de las asignaturas que se pretenden enseñar. Los mismos docentes de cada una de las disciplinas insisten en la prohibición de diversos medios electrónicos durante el desarrollo de las clases, tal vez no se ha encontrado la forma de aprovecharlo en beneficio de la misma enseñanza.
Otra situación que suele presentarse es la de los docentes que reconociendo los aportes que se pueden hacer a través del uso de las tecnologías de la información y la comunicación se vuelven exclusivos en sus técnicas de enseñanza y planteamiento de tareas extraescolares acudiendo a las consultas de temáticas a través de la Internet obviando procesos de análisis, reflexión y escritura entre otros.
En otro punto se encuentran algunos, aclaro no siempre los de mayor edad, quienes son renuentes a la aplicación de nuevas técnicas de enseñanza, más aun si estas requieren de destrezas por parte de ellos en el manejo de herramientas tecnológicas e informáticas. Para muchos hay temor ante el sentimiento de incompetencia que se tiene al enfrentarse a algo nuevo y en especial al reconocer que sus estudiantes son muy hábiles en el manejo de estos recursos.
Se evidencia de esta manera una crisis en el uso de la información y los medios electrónicos, crisis que no es exclusiva de los jóvenes sino que incluso involucra a los formadores de estos.
¿Cuál podría ser la manera para que se logren mediar los ingredientes presentes de la problemática de tal manera que se aprovechen los recursos en beneficio de una buena educación para los niños? Sin duda la formación de los docentes es tarea fundamental en este reto. Esta creciente sociedad de la información nos obliga a renovar las prácticas, replantear las temáticas e incluso el uso del tiempo y del espacio en beneficio de la educación.
La existencia de los recursos al alcance de todos no puede dar por hecho que todos poseemos la habilidad en su manejo, entendiendo por manejo no solo la parte mecánica sino otros ingredientes como la ética y la responsabilidad.
En cuanto al papel del docente, desde hace mucho tiempo se dice que no debe ser un transmisor sino un motivador, facilitador y ahora más aun se evidencia la necesidad de que esto sea así.
Resulta abrumador en ciertas ocasiones y en especial cuando requerimos documentarnos sobre algún tema el encontrarnos con gran cantidad de información la cual tiene diversos orígenes, orientaciones, tendencias, objetivos y niveles de calidad.
En el desempeño docente es indispensable reconocer la responsabilidad que se tiene con el amplio acceso a la información. Está en gran medida en nuestras manos propiciar hábitos constructivos en cuanto al uso de la información obtenida a través de las Tics y difundida por estos medios. Se ve en la cotidianidad el uso compulsivo que algunos jóvenes hacen de las tecnologías de la información y la comunicación tal vez porque su llegada se hizo de manera desbordada, sumado al innegable atractivo que significa. Lo importante es una vez más, como ha sucedido con otros medios de comunicación la necesidad de no oponernos sino de hacerlos nuestros aliados en la tarea del aprendizaje que nos corresponde como trabajadores de la educación.
Se presenta a la escuela una vez más otro reto: integrar esos medios tan atractivos a la enseñanza y no permitir que esta sea desplazada por el afán de consumir tecnología.
A continuación mencionaré algunos de los inconvenientes que conlleva el uso de las Tics por parte de los estudiantes, es decir algunos de los errores en que pueden caer y en los cuales seguro nosotros hemos incurrido alguna vez, esto con el fin de que sea un elemento de análisis que aporte a la reflexión del papel de la educación en medio de esta sociedad del a información:
- Es posible abrumarse por la gran cantidad de información e incluso desviarse del objetivo de estudio.
- Su exceso de uso puede derivar en ansiedad, dependencia y aislamiento social.
- Mucha de la información que se puede obtener es equivocada.
- Los estudiantes u otros usuarios se pueden rehusar a profundizar en la conceptualización de contenidos.
¿Qué podemos hacer desde nuestra práctica para remediar este panorama que se viene presentando?
Es un hecho que la sociedad de la información nos obliga a modificar prácticas, tendencias, organización y contenidos entre otras cosas. Para que esto sea así es necesario tomarnos el tiempo y con la disposición que lo amerita pensar ¿Cuáles serían esas nuevas formas de hacer las cosas, qué requerimos para que esto sea posible y de que manera integrar todas estas herramientas en beneficio de la educación? La rapidez con que vienen sucediendo los cambios hace urgente que las decisiones se tomen de manera prioritaria para que las transformaciones que se esperan empiecen a suceder.
No olvidemos el papel de los padres en esta situación, ellos no pueden esperar que la escuela de solución a esto. El papel de la familia como asesora y acompañante de los niños cobra una vez más vital importancia en esta llamada sociedad de la información.
CLARA FERNANDA REYES B.
GRUPO BOGOTÁ, 3 ENGATIVÀ.